El mercado argentino operó este miércoles con movimientos acotados, a la espera de la licitación de deuda del Tesoro prevista para el jueves. A las 12:30 horas, el S&P Merval subía un mínimo 0,1%, en los 3.010.000 puntos, encadenando así su quinta sesión consecutiva en terreno positivo.
Los bonos soberanos en dólares —Bonares y Globales— cedían 0,1% en promedio, mientras el riesgo país se mantenía sin variantes en 515 puntos básicos. Entre los ADR argentinos en Wall Street predominaban las bajas, con Globant encabezando las pérdidas con una caída de 3,7%.
La licitación del jueves
El Tesoro buscará renovar obligaciones por unos 12,6 billones de pesos, equivalentes a aproximadamente USD 8.330 millones. El menú incluye tres papeles a tasa fija (S30N6, S29E7 y T31Y7), una Letra Lecer (X29E7) y un instrumento atado al dollar linked (D30O6). Todos vencen dentro del mandato de Milei, que se extiende hasta finales de 2027. Llamativamente, el Bonar 2029 (AO29) nominado en dólares quedó fuera de la oferta.
Según el agente Facimex, «el Tesoro vuelve a ofrecer un menú de instrumentos de corto plazo, con mayor presencia de alternativas a tasa fija aprovechando la caída en los break evens de inflación». La firma destacó que «el atractivo está en la Lecer de enero (X29E7) aprovechando que el tramo corto CER quedó con rendimientos elevados».
Gran parte del compromiso a cubrir corresponde a títulos atados al tipo de cambio; la paridad de pago se calculará con el dólar interbancario al cierre de este miércoles.
Crédito hipotecario y señal del FGS
En paralelo, el ministro de Economía, Caputo, anunció un esquema para dinamizar el crédito hipotecario. El Fondo de Garantía Sustentable (FGS), que administra fondos previsionales de la Anses, licitará depósitos a plazo fijo atados a la inflación (UVA); contra esos depósitos, los bancos deberán asignar fondos a préstamos para vivienda con tasas mínimas para los depósitos y máximas para los créditos.
El Banco Patagonia señaló que «la cantidad de dinero continúa siendo la variable de ajuste de la política monetaria, generando volatilidad en las tasas», aunque reconoció que «la inflación mayorista de 0,8% en julio constituye una señal positiva». La entidad agregó que el Banco Central «priorizaría la estabilidad cambiaria por sobre la de tasas, dado su rol en el anclaje de expectativas».
El ruido externo: PCE de EE.UU.
Desde el exterior, el índice de gastos de consumo personal (PCE) de EE.UU. avanzó 0,2% mensual en julio, por encima del 0,1% esperado. En términos interanuales marcó 3,7%, levemente sobre el estimado de 3,6%. El PCE núcleo se mantuvo en 3,3% anual. Los principales índices de Wall Street caían 0,2% en respuesta.
Lectura de Ágora Capital
La licitación del jueves es una prueba de estrés menor pero significativa: renovar deuda en pesos sin recurrir al instrumento dolarizado (AO29) indica que el equipo económico prefiere no tensar la curva ni enviar señales de urgencia cambiaria. El esquema hipotecario vía FGS es una apuesta para canalizar ahorro previsional hacia el sector real sin expansión monetaria directa —un diseño que, si se ejecuta con disciplina, no compromete el ancla fiscal que sostiene la recuperación del crédito privado.
El riesgo país en 515 puntos básicos refleja que el mercado reconoce el avance del ajuste, pero exige consistencia. Capital busca reglas claras, y la ausencia de sorpresas en esta licitación sería, en sí misma, una señal de madurez institucional.



