Continental Resources lleva años armando una posición de 4.000 millones de dólares en Vaca Muerta. No lo hizo de una vez. Fue paso a paso, mirando datos de productividad, ajustando la apuesta a medida que la formación confirmaba lo que prometía. Eso es capital real: entra donde hay evidencia, no donde hay discursos.
La misma semana, la ONU aplazó otra vez el acuerdo vinculante contra la desertificación. Comprometió 400 millones de dólares frente a los 355.000 millones que dice necesitar cada año. La diferencia entre esas dos cifras no es un problema de presupuesto. Es un problema de diseño: cuando nadie es responsable de un resultado concreto, nadie pone el dinero de verdad.
Cuba lo muestra en el extremo. Un monopolio estatal que genera 972 MW frente a una demanda de 3.250 MW no es mala suerte climática. Es lo que pasa cuando la producción de energía no responde a nadie, cuando no hay precio, ni competencia, ni castigo por fallar. Ocho de dieciséis centrales fuera de servicio no es un accidente, es la consecuencia lógica de sacar el capital privado de la ecuación durante décadas.
México va en una dirección parecida, aunque más sutil. Sheinbaum manda al Senado un filtro estatal con umbral de 49% para inversión extranjera, justo cuando la IED venía creciendo 48% interanual. No importa si la intención es razonable. Lo que el capital lee es discrecionalidad. Y el capital, cuando huele discrecionalidad, no se va de golpe: simplemente deja de multiplicarse al ritmo que venía.
Tucumán hace su versión local del mismo error. Un tributo sobre ventas a laboratorios sin sede en la provincia es, en la práctica, un impuesto a existir sin estar físicamente ahí. La industria lo llama ingresos brutos municipal disfrazado. Yo lo llamo lo de siempre: cuando un fisco no puede crecer la base, la exprime. Y esa exprimida termina en el precio del medicamento, no en el bolsillo del funcionario que lo cobra.
Enfrente de todo esto están Pomelo, Baufest y Trivento. Tres compañías argentinas que exportan con un tipo de cambio que les cambia las reglas cada ciclo. No tienen protección especial. No tienen un comité internacional que les garantice previsibilidad. Tienen escala, marca y conocimiento del mercado, y con eso alcanza para construir algo que sobrevive al Estado que las rodea.
Acá está la idea de fondo. El capital paciente —el de Continental Resources, el de las exportadoras argentinas— se mueve con datos, con señales de mercado, con reglas que puede leer con anticipación. El capital político —el de las cumbres, los filtros discrecionales, los monopolios estatales— se mueve con anuncios, con promesas, con cifras que nadie tiene que cumplir. Uno construye infraestructura real. El otro produce comunicados.
No hace falta esperar a que un organismo internacional resuelva el incentivo correcto para la desertificación. No hace falta que un gobierno decida cuánto capital extranjero es «seguro». Las empresas que van a seguir de pie en diez años son las que ya entendieron esto: se construye con datos, con paciencia y con reglas propias, no con la esperanza de que la próxima cumbre traiga el marco vinculante que la anterior no trajo.
El mercado ya lo sabe. Por eso lee la señal de Vaca Muerta y no la de Ulaanbaatar.
Canadá impuso un arancel del 25% al papel higiénico, las toallas de papel y productos lácteos estadounidenses, en represalia por el arancel del 50% que Washington aplicó a bienes canadienses. La medida revive temores de escasez al estilo 2020 justo antes de las elecciones de medio término en EE.UU.
Legisladores republicanos y demócratas exigieron a la administración Trump una sesión informativa y un cronograma electoral sobre el pacto petrolero con Venezuela. La Casa Blanca sostiene que el acuerdo otorgará a EE.UU. control mayoritario sobre las reservas venezolanas.
Perkins Rocha, asesor jurídico de María Corina Machado y liberado gracias a una operación estadounidense, denunció que el acuerdo petrolero de Delcy Rodríguez se pactó a espaldas de los venezolanos. Cuestionó la falta de transparencia del régimen sobre el pacto con Washington.
Irán anunció nuevas minas en el estrecho de Ormuz, ruta que mueve buena parte del petróleo mundial, y se burló de la propuesta de Trump de rebautizar el paso con su nombre.
El dólar oficial en Venezuela cerró en Bs. 804,81, con un alza de 0,45% reportada por el BCV este jueves, y se acerca a los Bs. 810 tras un agosto de depreciación sostenida del bolívar.
El dólar cerró en $3.159 en Colombia, con una caída de $25 frente a la TRM, en una jornada volátil marcada por la peor cifra de contratación privada de EE.UU. según la encuesta ADP desde inicio de año.
En Colombia, las matrículas de vehículos nuevos crecieron 89,7% y la venta de camiones usados subió 37,5%, en un contexto de aceleración de la obra civil que confirma el repunte del transporte de carga.
Tim Cook dejará el cargo de CEO de Apple para pasar a la presidencia (chairman), con un salario de 2 millones de dólares y un pago de 45 millones. Seguirá como el ejecutivo que dialoga sobre aranceles tanto con Washington como con Pekín.
Huawei presentó en Múnich su nueva generación de dispositivos insignia, con relojes, tabletas y celulares enfocados en salud e inteligencia artificial, en una apuesta por consolidar presencia en el mercado europeo.
Changan entró al mercado colombiano con el SUV eléctrico NEVO Q05, de 455 km de autonomía y precio desde $79.990.000, sumándose a un mercado de vehículos electrificados que ya alcanza las 83.447 unidades en el país.
Casual Hoteles, cadena valenciana, eligió República Dominicana para su primer salto fuera de Europa, rompiendo trece años de expansión limitada al continente europeo con su modelo de hotel boutique.










































































