Los números primero. Olivia Rodrigo anunció que su primer festival, Daisy Chain Fields, celebrado el sábado en Irvine, California, había reunido $10 millones para distintas organizaciones sin fines de lucro enfocadas en mujeres. Minutos después, antes de su set principal, la cantante presentó a Melinda French Gates ante el público.
French Gates, exesposa del fundador de Microsoft Bill Gates, se comprometió a igualar cada dólar recaudado ese día, con lo que el total ascendió a $20 millones.
«Se ha comprometido a duplicar cada dólar que recaudamos hoy aquí, hasta un total de $20 millones», dijo Rodrigo a la multitud. «Estoy muy agradecida».
La artista, exactriz de Disney Channel, había explicado antes que todos los músicos participantes tocaron «gratis» a lo largo de la jornada. Rodrigo dijo estar «agradecida» por ese gesto y calificó a French Gates como «una de las mujeres más inspiradoras» que ha conocido, destacando su dedicación a «empoderar a mujeres y niñas que de otro modo habrían sido olvidadas».
«Creo realmente que dar a las mujeres las herramientas para decidir su propio futuro y vivir vidas saludables, libres de violencia y discriminación, es la herramienta más eficaz que tenemos para cambiar el mundo», afirmó la cantante. «Y no conozco a muchas personas que representen esa idea mejor que Melinda French Gates».
French Gates se unió a Rodrigo en el escenario tras el anuncio. «Mira lo que has hecho», le dijo a la cantante. «Mira lo que has creado».
«Lo que me encanta de ti es que sabes que el poder real no está aquí arriba, en el escenario, sino con todos los que están ahí, con todas ustedes», continuó French Gates. «Cuando las mujeres y las niñas se unen para soñar y para liderar, cambian el mundo».
La filántropa cerró su intervención con un agradecimiento directo: «Y, mucho después de que se apaguen las luces de este festival, las organizaciones que hacen este trabajo seguirán haciéndolo porque todas ustedes están aquí, así que gracias por estar aquí y gracias, Olivia».
Rodrigo había revelado el festival en junio, inspirada, según admitió, por el éxito del Lilith Fair de Sarah McLachlan. La cantante ofreció detalles adicionales sobre la cifra durante una conferencia de prensa el viernes previo al evento.
El mercado ya votó, y lo hizo sin intermediación estatal: aquí el capital se movió por decisión voluntaria de una donante, con artistas que renunciaron a su cachet y una organizadora que puso su nombre como garantía. Es el modelo clásico de la filantropía privada —incentivo, reputación y elección individual— antes que cualquier mandato o subsidio público, y por eso duplicó su meta en una sola noche sin que mediara ni una línea de presupuesto oficial.



