MUBI lanzó «Teenage Sex and Death at Camp Miasma». La película fue escrita y dirigida por Jane Schoenbrun, autora de «I Saw The TV Glow».
La historia transcurre en una realidad de múltiples capas. Sueños, fantasías sexuales y escenas de slasher conviven como si fueran igualmente reales.
Hannah Einbinder interpreta a Kris, una cineasta queer contratada para revivir «Camp Miasma», una franquicia de terror agotada por secuelas absurdas. Los ejecutivos del estudio le piden un reboot de «terror elevado» y un origen para el villano de la saga, «Little Death», interpretado por Jack Haven.
Para inspirarse, Kris busca a Billy, la protagonista de la primera película. El papel lo interpreta Gillian Anderson, ícono de «The X-Files». Billy se negó a participar en las secuelas. Desde entonces vive en el campamento abandonado donde se filmó el original.
Las dos mujeres discuten sobre el sentido de esas películas baratas de su infancia. Kris las analiza con un enfoque intelectual. Billy cree que son solo representaciones viscerales de deseo y violencia. El filme no resuelve quién tiene razón.
Billy insiste en que los eventos de «Camp Miasma» son reales, no ficción inspirada en un crimen local. Describe un agujero en el fondo del lago de donde surgen las películas. Allí habita «Little Death», cuyo nombre traduce «la petite mort», la expresión francesa para el orgasmo.
El vínculo entre Kris y Billy se profundiza. Kris atraviesa una relación poliamorosa insatisfactoria. No logra alcanzar el orgasmo porque no puede soltar el control. Billy comprende esa dificultad. Ambas conectan a través de una escena de la primera película, donde el personaje de Billy ve acercarse a «Little Death» justo antes de su primer orgasmo. Muerte y placer ocurren al mismo tiempo.
Hacia el final, la fantasía y la realidad colisionan. Kris entra en el mundo de Billy. Pierde su vínculo con el estudio, pero deja de importarle: ya está viviendo la historia que debía dirigir.
«Little Death» emerge del lago y persigue a Kris, quien asume el rol de «final girl». El villano elimina a las figuras que la atan a su vida anterior: su pareja, su otro novio y los ejecutivos del estudio.
Kris y Billy recrean la escena original de sexo y muerte. Kris experimenta una especie de trascendencia. Ambas parecen morir, rodeadas de las víctimas de «Little Death».
Según el desarrollo del filme, no es su verdadero yo el que muere, sino la versión anterior de Kris, junto con las relaciones que la agobiaban. Las dos resucitan en un mundo de fantasía, con fondos pintados. Vuelven a la tienda donde Kris entró como forastera al inicio de la historia. Están cubiertas de sangre, comprando dulces para comer en casa.
El final admite más de una lectura. Puede leerse como felicidad genuina o como una forma de daño compartido. La película no lo resuelve. Lo que muestra con claridad es a dos personas que se aceptan mutuamente, con sus fallas incluidas.



