El presidente Javier Milei volvió a poner sobre la mesa un debate que la industria automotriz sigue de cerca desde hace años: la antigüedad del parque circulante y su relación con el precio de los vehículos nuevos.
Lo hizo en el Congreso de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), en Buenos Aires, donde recibió al presidente de la entidad, Mohammed ben Sulayem, y expresó su deseo de que Argentina vuelva a tener una fecha en el Mundial de Fórmula 1 para que Franco Colapinto corra de local.
«Hoy el parque automotor argentino tiene en promedio casi quince años de antigüedad. Es uno de los más envejecidos de la región», afirmó el mandatario, quien defendió la eliminación del impuesto PAIS y la reducción de aranceles a los autos importados como respuesta a esa distorsión.
Los números primero. Según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), la flota vehicular circulante alcanzó 15.784.385 unidades al cierre de 2025, un 1% más que en 2024. La edad promedio subió de 14,3 a 14,8 años en apenas un año. El 27,4% del parque —4.327.248 vehículos— tiene más de 20 años, mientras que el 39,7% se ubica entre 10 y 20 años y el 32,8% restante corresponde a unidades de entre 1 y 10 años.
Para mantener esa edad promedio sin seguir deteriorándose, la industria calcula que deberían incorporarse 1.100.000 vehículos nuevos por año. En 2025 los patentamientos superaron las 612.000 unidades, una recuperación que, según AFAC, resultó insuficiente para frenar el envejecimiento de la flota. En 2026 el cuadro se agrava: las ventas de 0 km están un 13% por debajo de las registradas en 2025, con una proyección de cierre cercana a las 550.000 unidades.
Milei sostuvo que la baja de aranceles permitió bajas de precios de hasta 30% en algunos segmentos de vehículos importados, y ligó ese abaratamiento directamente a la seguridad vial. «Un auto de quince o veinte años no tiene el mismo airbag, ni el mismo sistema antibloqueo de frenos, ni la misma estructura que uno nuevo. Autos más baratos significan autos más nuevos, y autos más nuevos significan lisa y llanamente menos argentinos sufriendo accidentes en las rutas», dijo.
El informe de AFAC también describe la composición del parque: 82% automóviles, 15% comerciales livianos y 3% comerciales pesados. Por combustible, el 63,5% funciona a nafta, el 25,5% a diésel y el 10,6% a GNC. Los híbridos crecieron 63,3% interanual hasta 76.192 unidades y los eléctricos pasaron de 1.555 a 2.901, aunque juntos apenas representan el 0,50% del total. El 46,6% de la flota se concentra en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires.
El mercado ya votó, aunque todavía sin el volumen que el Gobierno necesita para validar su tesis. La lógica oficial es clara: menos carga tributaria sobre los 0 km debería traducirse en más recambio de flota. Pero los propios datos que Milei usó como argumento muestran que, incluso con impuesto PAIS eliminado y aranceles más bajos, las ventas de 2026 caen frente al año anterior y el ritmo de renovación sigue muy por debajo del millón cien mil vehículos que la industria considera necesario.
Eso no invalida el diagnóstico de fondo —que el Estado, vía impuestos y aranceles, encareció históricamente el acceso al auto nuevo— pero sí exige matizar la promesa de resultados inmediatos. Capital busca reglas claras y previsibilidad; la desregulación arancelaria es una señal en esa dirección, aunque la recuperación del parque automotor argentino todavía tiene un largo trecho por recorrer.



