El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a cargar contra el modelo económico del presidente Javier Milei durante el acto por el Día de la Industria en Morón. «Ha venido a destruir la industria argentina», dijo, y sumó calificativos duros: «política criminal, suicida», «un plan de exterminio de la industria nacional». Para Kicillof, «es la macro de Milei la que los está fundiendo».
El acto, en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico Morón, contó con la presencia del intendente Lucas Ghi y los ministros bonaerenses Carlos Bianco, Walter Correa y Javier Rodríguez. También habló Augusto Costa, ministro de Ciencia, Producción y Tecnología, quien apuntó que «el 25,5% de la riqueza generada el año pasado vino del sector industrial» y que «uno de cada dos bienes industriales del país se generan en territorio bonaerense».
Los números primero. Según datos difundidos por la propia administración de Kicillof, la economía provincial cayó 0,5% desde que Milei llegó al poder en 2023. En ese lapso, la industria retrocedió 12%, la construcción 24% y el comercio 10%. La única rama que creció fue la agropecuaria, con un 52%. Metales, minerales y caucho fueron las industrias más golpeadas en la provincia.
Pero el dato que incomoda al relato oficialista bonaerense llegó del propio sector al que Kicillof buscó representar. Alejandro Gentile, presidente de la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires y director de Relaciones Institucionales del Grupo Techint, advirtió que «el 50% de la pérdida de empleo y el 40% de las industrias que cerraron se dio en la provincia» y sumó «costo de dinero y tasas» a la lista de problemas. Acto seguido, pidió un cambio en Ingresos Brutos, el impuesto que recauda el fisco bonaerense: «No buscamos, gobernador, que usted se desfinancie. Buscamos mejorar la situación a las pymes».
En el mismo sentido, varios industriales presentes se quejaron por la presión impositiva «nacional, provincial y municipal», sin distinguir entre niveles de gobierno a la hora de reclamar alivio fiscal. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, que encabezó el acto oficial de la central fabril en Los Polvorines —vaciado de funcionarios de primera línea del gobierno nacional—, pidió «dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen» y planteó un «puente» hacia una economía «competitiva» y abierta.
Mientras tanto, Costa eligió el terreno de la confrontación política: «Mientras algunos celebran a los que evaden, a los que fugan o especulan, los verdaderos héroes están acá, en las fábricas».
El mercado ya votó, al menos en parte, sobre dónde está el verdadero cuello de botella. Kicillof responsabiliza a la macro nacional por la crisis fabril, pero es su propia administración la que cobra Ingresos Brutos, un tributo que castiga la producción en cada etapa de la cadena y que el sector reclama bajar directamente a él. Cuando el discurso oficial culpa al ajuste nacional mientras evita tocar la carga fiscal provincial que administra, la contradicción queda expuesta con datos propios: la industria bonaerense cae más que el promedio nacional, y el remedio que piden los empresarios no pasa por Nación, sino por la Provincia.



