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El riesgo país argentino cae a 501 puntos mientras EEUU y Europa sufren la peor corrida de bonos en años

El mercado premió el orden fiscal local en medio del efecto dominó que disparó los rendimientos soberanos de Washington, Berlín, París y Tokio.
Imagen generada con IA
miércoles 2 de septiembre de 2026

Los números primero. Mientras la deuda soberana de las principales economías desarrolladas se hundía, los bonos argentinos subieron 0,25% en promedio y el riesgo país bajó 11 unidades (-2,1%) hasta 501 puntos básicos.

La crisis, agravada por la escalada del conflicto en Medio Oriente, hizo subir todas las materias primas que produce el país, con la ventaja adicional de estar lejos de la confrontación entre Estados Unidos e Irán y de no tener problemas para exportar. A diferencia de Rusia —donde dos de sus principales refinerías resultaron destruidas y redujeron la capacidad de procesamiento de petróleo—, Argentina mantiene intactas sus plantas. El gasoil, clave para transporte, fletes, agro e industria, registró aumentos pronunciados a nivel global.

Los compradores de bonos locales fueron fondos del exterior que retiraban posiciones de fondos norteamericanos y europeos. El contraste fue elocuente: el rendimiento del Tesoro de Estados Unidos subió a 4,80%, el nivel más alto desde el 1 de abril de 2007. Los bonos japoneses, hasta no hace mucho considerados entre los más seguros del mundo, alcanzaron 3%, récord desde 1996.

El efecto dominó golpeó también a Europa. Los bonos alemanes a 10 años rinden ahora 3,34%, el más alto de los últimos 15 años. Los títulos franceses fueron los más delicados, ante la percepción de que el país enfrenta un deterioro de sus cuentas públicas y un mayor riesgo fiscal: su rendimiento se elevó a 4,21%. Italia llegó a 4,19% y España a 3,8%. Ni los Países Bajos se salvaron de la crisis: registraron la tasa más elevada de los últimos 11 años, 3,43%. Los bonos ingleses rindieron hasta 4,70%.

Con las tasas estadounidenses en 4,8%, el dólar se fortaleció 0,24% ante las seis principales monedas del mundo. El real brasileño quedó sin cambios, mientras el peso argentino se revaloró al tiempo que bajaron las tasas de interés locales. Analistas en el exterior señalaron que el orden en las cuentas fiscales argentinas contrastaba con el desorden de Europa y Estados Unidos.

Sebastián Dinucci, gerente de Fondos Crecer del Banco Ciudad, sostuvo que la baja de la inflación y el riesgo país acercándose a mínimos del año «son señales que muestran que los activos locales van por muy buen camino», en un contexto de mayor volatilidad global por el conflicto en Medio Oriente.

En el Mercado Libre de Cambios se operaron USD 670 millones y el Banco Central compró apenas 15 millones. El tipo de cambio mayorista subió $4,50 (+0,3%) a 1.513 pesos. El MEP y el contado con liquidación tuvieron bajas irrelevantes, a $1.535 y $1.595, y el «blue» retrocedió $10 (-0,6%) a $1.545.

La liquidación de divisas del agro totalizó USD 2.750 millones en agosto, levemente por debajo de julio (-6%) pero un 51% por encima del mismo mes del año pasado, según Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía. El acumulado del año trepó a USD 19.048 millones (-11%). El economista espera que el campo siga liquidando montos elevados por los buenos rindes de la cosecha 2025/2026 y la tendencia alcista de los granos, aunque anticipa una caída anual en septiembre por la elevada base de comparación que dejó la reducción temporaria de retenciones del año pasado.

El mercado ya votó: en un día de pánico generalizado por las cuentas públicas del mundo desarrollado, el capital eligió como refugio a la economía que ordenó su fiscal. Cuando Washington, París y Berlín pagan más caro su propio desorden, la prima que exige el mercado por prestarle a la Argentina se achica. Es la contracara de la disciplina: mientras otros gobiernos siguen absorbiendo ahorro para financiar déficits crecientes, el capital busca reglas claras y las encuentra, por ahora, en Buenos Aires.

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