Un nuevo informe de la Global Coral Reef Monitoring Network (GCRMN) confirma un deterioro medible. La cobertura global de coral duro cayó cerca de 9,5%. La causa principal es el estrés térmico por olas de calor marinas.
El mecanismo es conocido. Los corales expulsan las algas microscópicas que viven en sus tejidos. Sin ellas, el tejido se vuelve transparente y expone el esqueleto blanco. Es el blanqueamiento.
El problema no es solo la frecuencia. El tiempo entre eventos de blanqueamiento se acorta. Cada gran evento global desde 1998 produjo una caída marcada en la cobertura de coral. El informe lo describe como una «escalera de declive».
Hay una señal de que la recuperación es posible. Tras el tercer evento global de blanqueamiento, la cobertura mundial de coral duro subió alrededor de 6% entre 2017 y 2019. La condición fue tiempo suficiente sin nuevas perturbaciones.
El activo en juego es grande. Los arrecifes cubren menos del 0,2% del fondo marino. Aun así sostienen al menos 25% de todas las especies marinas. Cerca de mil millones de personas dependen de ellos para seguridad alimentaria, turismo, protección costera y sustento.
La temperatura superficial promedio del océano marcó un récord de 21,1 grados Celsius este mes. Superó el máximo anterior. El informe atribuye ese calentamiento de largo plazo al cambio climático de origen humano.
El autor principal, el doctor Manuel González Rivero, señaló que la tendencia global es de declive, pero con variaciones regionales. El sudeste asiático mantiene diversidad y ha sido menos golpeado que otras zonas, como Australia. González Rivero fue claro: reducir emisiones amplía la ventana de recuperación. Pero también hay palancas locales: enfrentar la sobrepesca y mejorar la calidad del agua.
«Hay unas mil millones de personas que dependen de estos sistemas de arrecife en todo el mundo, y entre 60% y 80% de la ingesta de proteína en las islas del Pacífico proviene del arrecife de coral», dijo González Rivero. «El arrecife de coral no nos necesita para sobrevivir. Nosotros lo necesitamos», agregó.
En junio, la Wildlife Conservation Society y la Universidad Macquarie publicaron otro estudio. Identificaron arrecifes con mayor potencial de resistencia climática en 71 países y 100 territorios. El 61% de esos arrecifes resilientes se concentra en cinco países: Australia, Bahamas, Cuba, Indonesia y Filipinas. También hallaron nuevas zonas resilientes en Belice, Panamá y Turcas y Caicos.
La directora de arrecifes de coral de WCS, la doctora Emily Darling, dijo que reducir la sobrepesca, la contaminación y el desarrollo costero da a los arrecifes su mejor oportunidad frente a la próxima ola de calor.
Aquí está el dato relevante para quien mira incentivos. La reducción de emisiones globales exige coordinación entre gobiernos, algo lento y de resultado incierto. La gestión local —pesca, aguas residuales, desarrollo costero— depende de decisiones nacionales concretas y verificables.
Esa es la palanca que un gobierno puede accionar sin esperar un tratado. Los países con arrecifes resilientes ya lo demuestran: la protección efectiva no siempre requiere un acuerdo climático global, requiere reglas locales que se cumplan.



