El ánimo empresarial para invertir en México se hundió en el primer trimestre. Según #DataCoparmex, el indicador cayó 16.5 puntos porcentuales, de 40% a 23%, el nivel más bajo desde que se registra esta medición.
"Apenas dos de cada 10 socios consideran que es un buen momento para invertir", dijo el presidente de Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, en conferencia de prensa. La intención de ampliar colaboradores, sucursales y productos también retrocedió, de casi 63% a 50.3% en un año.
Para Sierra Álvarez, el cambio de fondo es de estrategia: "la empresa mexicana pasó de expandirse a resistir", lo que reduce la capacidad del país para generar empleo, elevar la productividad y atraer capital.
El dirigente insistió en que la certeza jurídica no se decreta: es confianza que "se puede destruir en un día". Los empresarios, dijo, piden reglas del juego estables, sin nuevas reformas, mayor seguridad y suministro suficiente de energía.
La inseguridad sigue como el principal obstáculo: una de cada dos empresas fue víctima de un delito en el último año, aunque el indicador bajó 1.2 puntos frente a la medición previa. Michoacán encabeza la victimización con casi 59%, seguido de Nayarit (57%) y Jalisco (57%); los menores índices se registraron en Campeche, Coahuila y Oaxaca.
Por primera vez, la extorsión —incluido el derecho de piso y las llamadas telefónicas— se convirtió en el delito que más golpea a los socios de Coparmex. "Es el delito que tiene de rodillas a los empresarios", dijo Sierra Álvarez, quien añadió un dato que calificó de más grave: en 19.5% de los casos la extorsión fue realizada por autoridades o personas que pretendían serlo, es decir, una de cada cinco empresas afectadas.
Casi seis de cada 10 empresarios aumentaron su gasto en medidas de seguridad para protegerse.
El vicepresidente nacional de Desarrollo Económico de Coparmex, Ángel García Lascurain, precisó que la caída del ánimo inversor se sintió con mayor fuerza en Nayarit, Colima, Guerrero, Sinaloa y Quintana Roo, por incertidumbre económica, política e inseguridad combinadas.
A la inseguridad se suma la tramitología: la mitad de los socios de Coparmex reportó problemas para cumplir requerimientos estatales, sobre todo en Morelos, Querétaro, Campeche y Michoacán. García Lascurain señaló que los trámites más difíciles son los permisos municipales.
Los números primero: cuando ocho de cada diez empresarios prefieren esperar antes que arriesgar capital, el diagnóstico no es coyuntural. El mercado ya votó, y su voto es cautela.
El patrón que dibuja Coparmex —extorsión con participación de autoridades, permisos municipales como cuello de botella, reformas que alteran las reglas sin aviso— describe un riesgo país que no se resuelve con discursos de fomento a la inversión. Mientras el Estado no garantice el orden y la propiedad privada frente al delito y la arbitrariedad burocrática, la iniciativa privada seguirá eligiendo resistir en lugar de expandirse, con el costo que eso implica en empleo y productividad para todo el país.



