Stanley Druckenmiller, fundador de Duquesne Capital, confirmó el martes que utilizó inteligencia artificial para redactar el op-ed que publicó en el Wall Street Journal criticando la política de recompras de bonos del Tesoro impulsada por el secretario Scott Bessent.
«Por supuesto que usé IA», dijo Druckenmiller, de 73 años, en una entrevista con el medio digital NOTUS. «No me avergüenza… escribo todo usando IA ahora, por la misma razón por la que uso una calculadora cuando resuelvo problemas matemáticos.»
La controversia estalló después de que usuarios en redes sociales señalaran patrones lingüísticos típicos de chatbots en el texto. La herramienta de detección Pangram, citada por NOTUS, catalogó el artículo como 100% generado por inteligencia artificial. Druckenmiller negó que «todo» hubiera sido escrito por la IA y afirmó haber rechazado varias sugerencias del sistema durante el proceso.
El fondo del debate: recompras y déficit
El op-ed, titulado «Let the Bond Speak», cuestionó el plan de Bessent de al menos duplicar las recompras de bonos del gobierno, potencialmente superando los 4.000 millones de dólares por operación. Bessent anunció la expansión el 19 de agosto; los rendimientos de los bonos de largo plazo cayeron brevemente y volvieron a sus niveles originales la tarde siguiente, movimiento que Druckenmiller citó como rechazo del mercado a la medida.
Druckenmiller argumentó que la única vía para reducir durablemente los rendimientos de largo plazo es atacar el déficit primario mediante reforma de prestaciones sociales —con ajustes graduales en elegibilidad e indexación distribuidos entre generaciones— y no mediante gestión de precios en el mercado secundario. «Los gobiernos que defienden precios contra los fundamentales siempre pierden», escribió.
El vínculo entre ambos añade textura al episodio: Druckenmiller y Bessent coincidieron en los años noventa en Soros Fund Management, y el primero ha sido caracterizado como mentor del actual secretario del Tesoro.
El Journal defiende la publicación
Paul Gigot, editor de la página de opinión del Journal, respaldó la decisión. «La IA es un hecho de la vida moderna», dijo en un comunicado. «La pregunta para nosotros es si lo que publicamos de los colaboradores refleja el argumento original del autor y si el autor tiene la posición y credibilidad para plantearlo.» Gigot subrayó la relación de años del diario con Druckenmiller: «Nadie puede dudar de que su op-ed es su opinión genuina.»
El propio Druckenmiller zanjó la discusión sobre autoría con pragmatismo: «Mi nombre está en el artículo. Es mi mensaje.»
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El mercado ya votó sobre las recompras: los rendimientos rebotaron en menos de 24 horas. Que el argumento haya llegado redactado con asistencia de IA es, en rigor, irrelevante para evaluar su solidez técnica. Lo que sí importa es el principio en juego: cuando el aparato estatal interviene para gestionar precios en lugar de corregir el desequilibrio fiscal de fondo, el mercado de bonos —el árbitro más despiadado del gasto público— termina imponiendo su veredicto de todas formas. Druckenmiller, con 7.800 millones de dólares en juego y décadas de lectura de ciclos de deuda, sabe que las señales de precio son información, no ruido a suprimir.



