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El euro cede 7,8% interanual frente al peso mexicano y cierra en 19,75

La divisa europea acumula presión a la baja en doce meses; la volatilidad del par cae a 2,69%, muy por debajo del umbral de referencia de 5,54%.
Foto: infobae.com
miércoles 26 de agosto de 2026

El euro cerró el 26 de agosto en 19,75 pesos mexicanos, según datos de Dow Jones recogidos por Infobae. El movimiento diario fue marginal —una caída de 0,09% frente al cierre previo de 19,77 pesos—, pero el dato que concentra la atención es el acumulado: en doce meses, la divisa europea ha perdido 7,8% frente al peso.

En la última semana el retroceso fue de 0,18%, una señal de que la tendencia negativa del euro en este cruce se mantiene, aunque sin aceleración brusca. La volatilidad actual del par se ubica en 2,69%, significativamente por debajo de la referencia del 5,54%, lo que apunta a un mercado cambiario en fase de calma relativa.

El tipo de cambio lleva un día con tendencia negativa sostenida, un horizonte corto que, por sí solo, no define dirección, pero que confirma la inercia bajista del euro en este cruce específico.

Lo que dicen los números. Un euro que pierde 7,8% interanual frente al peso implica que las importaciones mexicanas denominadas en euros se han abaratado en esa proporción, un alivio para empresas que compran maquinaria o insumos europeos. Al mismo tiempo, los exportadores mexicanos con ingresos en euros ven erosionado su margen cuando repatrían divisas.

La baja volatilidad —menos de la mitad del umbral de referencia— reduce el costo de cobertura cambiaria para quienes operan este par, un dato relevante para tesorerías corporativas y para cualquier flujo de inversión que cruce el Atlántico.

Lectura de Ágora Capital. El fortalecimiento relativo del peso frente al euro en el último año no es un accidente: refleja, en parte, el diferencial de tasas reales que México ha sostenido. Capital busca reglas claras, y mientras la tasa real mexicana siga siendo positiva y competitiva, el flujo de carry seguirá presionando al peso al alza frente a divisas de economías con menor rendimiento.

El riesgo, sin embargo, es estructural: un peso apreciado por carry y no por productividad es vulnerable a cualquier reversión del apetito de riesgo global. La estabilidad cambiaria de hoy no debe leerse como solidez macroeconómica; es, en buena medida, un préstamo del mercado que el aparato estatal mexicano aún no ha devuelto con reformas de fondo.

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