BYD y Cofiño presentaron oficialmente el nuevo BYD TI 7 en Panamá. Es un SUV de nuevas energías. Se incorpora al portafolio de la marca en el país.
Los números primero. El TI 7 tiene tracción integral AWD. Desarrolla hasta 630 caballos de fuerza. Su torque llega a 690 Nm. La marca lo presenta como una opción ágil y estable para distintos escenarios de conducción.
La cabina apunta a tecnología y confort. Incluye asientos con calefacción y ventilación. Suma un sistema de audio de 14 bocinas. Tiene compartimiento con refrigeración. También ofrece conectividad con Apple CarPlay y Android Auto.
El paquete de seguridad no es menor. Integra sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS. Incluye cámara de visión 360°. Se suma a un conjunto completo de seguridad, según detalló la compañía.
«La nueva BYD TI 7 representa una propuesta que reúne desempeño, tecnología y confort en un vehículo pensado para las necesidades actuales de nuestros clientes», dijo Edward Davis, Gerente de Marca Regional BYD para Cofiño. Agregó que la alianza avanza «hacia una movilidad más innovadora, eficiente y sostenible».
BYD fue fundada en 1995. Tiene presencia en más de 100 países y regiones, según la compañía. Se presenta como uno de los principales impulsores de la movilidad eléctrica a nivel global. Su visión, afirma la marca, busca contribuir a enfriar el planeta en 1°C.
Para Cofiño, el lanzamiento reafirma su compromiso con Panamá. La compañía sostiene que la alianza acerca tecnología de clase mundial al mercado local. Dice respaldarla con experiencia y solidez de organización propia.
El mercado ya votó, aunque de forma indirecta. Cada nuevo modelo que entra al país amplía el menú de opciones para el consumidor panameño. Eso ocurre sin que el Estado intervenga en la decisión de compra.
El caso ilustra algo simple. Cuando una economía ofrece reglas claras y estabilidad jurídica, el capital extranjero encuentra motivos para expandirse. Panamá compite hoy con otras plazas de la región por ese flujo de inversión.
La llegada de marcas como BYD no depende de subsidios estatales. Depende de que un distribuidor local, en este caso Cofiño, apueste su propio capital a una alianza comercial. Ese es el mecanismo que el libre mercado premia: riesgo privado, retorno privado, sin intermediación burocrática.
Cada unidad vendida es, en última instancia, una decisión de consumidor. No una imposición regulatoria. Ese principio, más que el modelo o la cifra de caballos de fuerza, es lo que debería leerse detrás del anuncio.



