El ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Gómez Amín, viajó a Tokio y sostuvo dos reuniones estratégicas que apuntan a un mismo objetivo: reactivar el flujo de capital japonés hacia Colombia.
En la primera, el funcionario se sentó con Toshiro Ino, ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón, para revisar los avances del Acuerdo de Asociación Económica (EPA) entre ambos países. Según Gómez Amín, el instrumento busca ampliar el intercambio comercial, facilitar la inversión y fortalecer la transferencia de conocimiento y tecnología. La conclusión del EPA abriría nuevas condiciones de acceso para productos colombianos en el mercado japonés.
En la segunda reunión, el ministro se reunió con Hiroshi Nanbu, presidente de Business Planning & Operation de Toyota Motor Corporation, empresa con la que Colombia mantiene una relación de más de 50 años, según informó la cartera. Gómez Amín invitó a Toyota a profundizar su presencia en el país a través del ensamblaje de vehículos híbridos y eléctricos, el desarrollo de infraestructura de carga y la vinculación de proveedores nacionales.
El ministro argumentó que Colombia posee capacidades estratégicas —ubicación geográfica, talento humano y potencial industrial— para convertirse en una plataforma regional de producción e inversión. «Japón vuelve a mirar a Colombia y estamos listos para capitalizar esa confianza», afirmó, según recoge la fuente.
Las gestiones, indicó Gómez Amín, apuntan a la generación de empleo, el aumento de las exportaciones y el crecimiento económico mediante una mayor integración con mercados internacionales.
Lectura de Ágora Capital. Los números aún no están sobre la mesa: no hay cifras de inversión comprometida, plazos del EPA ni volumen de ensamblaje proyectado. Pero la dirección importa. Un acuerdo con Japón —economía de libre mercado, disciplina fiscal y cadenas de valor de alta productividad— es exactamente el tipo de ancla que Colombia necesita para diversificar su base exportadora más allá de los commodities.
El riesgo es que estas gestiones queden en foto diplomática si el entorno regulatorio interno no acompaña. Capital japonés busca reglas claras, seguridad jurídica y estabilidad macroeconómica: tres variables que el gobierno de Petro ha tensionado en los últimos años con reformas de señal mixta. Si Gómez Amín logra traducir estas reuniones en condiciones concretas de inversión, habrá dado un paso real. Si no, Toyota y los negociadores del EPA ya conocen el camino de regreso a casa.



