El euro abrió este 26 de agosto a 13,39 bolivianos, un alza de 1,24% frente al cierre anterior de 13,22 bolivianos, según datos de Dow Jones. En términos interanuales, la divisa europea acumula un avance de 70,83% frente al boliviano, cifra que resume con precisión el deterioro del poder adquisitivo de la moneda nacional.
La volatilidad actual del par se ubica en 9,88%, muy por debajo de la volatilidad de referencia de 40,98%, lo que sugiere, al menos en el corto plazo, un entorno cambiario relativamente contenido. En la última semana, el euro registró un avance adicional de 0,75%.
Un tipo de cambio oficial que ya no opera en la práctica
El tipo de cambio oficial boliviano permanece fijado en Bs 6,96, pero su uso es, según la fuente, «cada vez menos relevante en las operaciones comerciales». El Banco Central de Bolivia (BCB) publica valores referenciales diarios que se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta, niveles muy superiores a la paridad oficial. A comienzos de 2026, el mercado paralelo llegó a cotizar cerca de Bs 9,64.
El Gobierno boliviano impulsa un proceso de unificación cambiaria que incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero. Ese proceso se apoya, en parte, en un financiamiento externo de 4.500 millones de dólares del BID para el período 2026-2028, anuncio que generó una estabilidad temporal en el mercado paralelo a principios de año.
Macro deteriorada: recesión, déficit y precios al alza
Las proyecciones macroeconómicas dibujan un cuadro exigente. El Banco Mundial anticipa una recesión de -1,1% del PIB para 2026. La CEPAL es algo más optimista y prevé un crecimiento marginal de 0,5%. El FMI, ante el alto grado de incertidumbre, optó por no entregar estimaciones precisas de largo plazo.
En materia fiscal, el Gobierno apunta a reducir el déficit al 7% del PIB este año, al tiempo que proyecta una inflación de hasta 17%. El FMI había advertido previamente que los precios podrían superar el 15% si no se controla la emisión monetaria.
Lectura editorial
Una apreciación interanual del euro de casi 71% frente a la moneda local no es volatilidad: es la fotografía de una política económica que durante años subordinó la estabilidad cambiaria a la expansión del gasto público y la emisión monetaria. El tipo de cambio oficial a Bs 6,96 sobrevive como dato estadístico, no como precio de mercado; la brecha con los valores referenciales del BCB lo confirma.
Cuando el aparato estatal fija precios que el mercado rechaza, el ajuste llega igual, solo que más tarde y más costoso para quienes menos pueden protegerse: los ahorradores en bolivianos y los sectores sin acceso a divisas. El financiamiento externo del BID puede comprar tiempo, pero sin corrección fiscal y monetaria sostenida, el capital seguirá buscando refugio fuera de las fronteras bolivianas.



