La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) y la agencia Invest in El Salvador presentaron ante el cuerpo diplomático la propuesta de El Salvador TradeExpo 2026. El objetivo es claro: vincular la oferta exportable local con compradores internacionales.
Al encuentro asistieron delegados de nueve embajadas. Participaron representantes de Estados Unidos, Canadá, Uruguay, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Ecuador, Turquía y Belice. Los diplomáticos conocieron la propuesta de valor de la feria. También dialogaron sobre mecanismos para atraer empresas de sus países.
TradeExpo se realizará el 12 y 13 de octubre. La sede será el Hotel Sheraton Presidente. El lema del evento es «Where Opportunities Connect».
La estructura será multisectorial. Camarasal definió cinco pabellones temáticos. Uno cubre retail, alimentos, bebidas y bienes de consumo. Otro reúne empaque, plásticos, papel y soluciones de presentación. Un tercero agrupa manufactura industrial, tecnología y componentes. El cuarto abarca industria química, farmacéutica e insumos especializados. El quinto reúne servicios empresariales y soluciones exportables.
La feria contará con agendas de reuniones B2B previamente programadas. Habrá conferencias especializadas y espacios de networking ejecutivo. La meta es fortalecer la integración comercial regional y la captación de inversión extranjera.
Leticia Escobar, presidenta de Camarasal, calificó el evento como «un esfuerzo interinstitucional por trabajar en conjunto por nuestro país». Camarasal e Invest in El Salvador también presentaron las modalidades de patrocinio disponibles. Estarán abiertas a empresas e instituciones interesadas en posicionar sus marcas ante inversionistas nacionales e internacionales.
El encuentro con el cuerpo diplomático forma parte de una estrategia de internacionalización. Camarasal e Invest in El Salvador priorizan la articulación con embajadas y organismos extranjeros. Consideran que esa vía es clave para ampliar la participación internacional en la feria.
Los números primero: nueve embajadas, cinco pabellones, dos días de agenda B2B. Eso es lo que hoy puede mostrar El Salvador ante inversionistas extranjeros.
El mercado ya votó con su interés diplomático inicial, pero la prueba real llegará en octubre, cuando el capital decida si convierte reuniones en contratos. Una plataforma de negocios solo capitaliza si detrás hay reglas claras, seguridad jurídica y un entorno que reduzca el riesgo país percibido por el inversionista. Ese es, en última instancia, el activo que El Salvador intenta vender junto con sus cinco pabellones.



