Los números primero: El Salvador exportó US$4,036.7 millones entre enero y julio de 2026, un alza de 4.4% frente al mismo periodo de 2025, según cifras del Banco Central de Reserva (BCR) procesadas por la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT).
El resultado ubica al periodo como el segundo mejor desempeño exportador acumulado de la última década, superado únicamente por los registros de 2022.
Más relevante que el monto en dólares es el volumen: el país movió 2,447.7 millones de kilogramos de mercancía, la cifra más alta de la serie histórica que se mide desde 2017.
Julio fue el mes de mayor factura del año, con US$636.1 millones exportados, un 6.0% más que julio de 2025. Enero, abril y junio también mostraron repuntes cercanos o superiores a los dos dígitos en la variación interanual.
Las exportaciones tradicionales -con azúcar y café entre las principales- lideraron el avance con un alza de 24.7%, que sumó US$64.1 millones adicionales a la balanza comercial. El azúcar creció 28.0% y el café 21.7%, impulsados por cotizaciones internacionales elevadas.
Estados Unidos siguió como el principal comprador de mercancía salvadoreña, con US$1,322.8 millones y un incremento de 4.9%. Guatemala y Honduras mantuvieron el núcleo del comercio intrarregional centroamericano.
«Los datos a julio confirman que el sector exportador salvadoreño está haciendo el esfuerzo por crecer en montos y volúmenes. Este mes vemos uno de los mejores desempeños en valor de la década... Estos resultados reflejan la capacidad de las empresas salvadoreñas para competir y crecer en los mercados internacionales», expresó Silvia Cuellar, presidenta de COEXPORT.
El mercado ya votó: el capital y la mercancía salvadoreña encuentran compradores en un contexto regional donde la seguridad dejó de ser un obstáculo para hacer negocios. Que el volumen exportado bata un récord histórico, y no solo el valor en dólares, sugiere una base productiva real y no un simple efecto de precios inflados en commodities como el café o el azúcar.
La apuesta por la estabilidad institucional que ha caracterizado la gestión salvadoreña de los últimos años encuentra en estas cifras un respaldo de mercado difícil de discutir con retórica. Mientras persistan reglas claras y un entorno seguro para operar, el sector exportador tiene margen para seguir capturando cuota tanto en mercados tradicionales como en los emergentes que COEXPORT identifica como frente de crecimiento.



