Medellín tiene, según su secretario de Hacienda, Orlando Uribe Villa, el segundo conglomerado público más grande de Colombia después de Ecopetrol. El funcionario, en entrevista con El Colombiano, señaló que los ingresos proyectados de las 36 empresas y 25 secretarías del Distrito para 2025 ascenderían a $55 billones.
Uribe Villa lleva siete años como secretario de Hacienda de la ciudad, repartidos en dos etapas: cuatro años en la primera alcaldía de Federico Gutiérrez y tres en el actual periodo. Antes de entrar al sector público, trabajó 23 años en el Grupo Bancolombia, adonde llegó como mensajero a los 18 años.
El funcionario atribuye a la administración de Daniel Quintero un déficit heredado de $2,5 billones. «La ciudad se la robaron», afirmó, y calificó a la estructura que gobernó antes como «la banda criminal más diabólica que pudo haber llegado a esta ciudad». Según Uribe Villa, se documentaron 500 hallazgos, más otros denunciados recientemente por el alcalde, para un total de 666. El monto exacto de lo perdido, dijo, «lo va a determinar la justicia».
Las 36 empresas del Distrito y las 25 secretarías quedaron con dificultades financieras y déficit en el primer semestre del nuevo gobierno, según el secretario. Un caso puntual es la Empresa de Desarrollo Urbano (EDU), el vehículo que contratará cerca de $4 billones en infraestructura durante este periodo —megacolegios, parques recreativos, sedes de Buen Comienzo—. Uribe Villa relató que la EDU estaba «quebrada» y requirió una inyección de $25.000 millones para poder operar de nuevo; hoy cuenta con un equipo de casi 90 arquitectos, ingenieros y abogados.
El otro pilar de las finanzas locales es la disciplina tributaria de sus habitantes: de cada 100 facturas emitidas por la Secretaría de Hacienda, se pagan 83, frente a una media nacional de entre 60% y 65%, según el funcionario.
A eso se suma EPM, que transfiere el 25% del presupuesto municipal proveniente de sus utilidades. Del total de utilidades de la empresa, el 55% se destina a esas transferencias: cerca de $10,5 billones acumulados en los cuatro años de este gobierno y $2,7 billones solo en 2025. Con esos recursos, indicó Uribe Villa, se financian el Programa de Alimentación Escolar (PAE), Buen Comienzo y programas educativos.
Los números primero: una ciudad que cobra impuestos con eficacia superior al promedio del país y que sostiene un cuarto de su presupuesto con las utilidades de su empresa de servicios públicos tiene un colchón fiscal que pocas capitales latinoamericanas pueden mostrar. Ese margen es, precisamente, lo que explica que un déficit de $2,5 billones haya podido cerrarse sin colapsar las cuentas.
El relato de Uribe Villa sobre la gestión anterior —con hallazgos que suman 666 y una cifra de pérdidas aún por determinar judicialmente— es, por ahora, la versión de la actual administración. Pero el patrón de fondo importa más allá de los nombres propios: cuando el aparato estatal local pierde control sobre empresas y secretarías, el costo lo termina pagando el contribuyente que sí paga sus facturas.



