Colonia, Alemania, alberga desde el 22 de agosto la edición 2026 de Gamescom, la mayor feria de videojuegos de Europa, con más de 350 mil visitantes y sobre 1.500 expositores de 120 países. En ese escenario, nueve estudios chilenos compiten por visibilidad, contratos de distribución y rondas de financiamiento.
El pabellón oficial, articulado por ProChile, reúne a tres estudios: TimeHunters, AONE Games y PlayMe Studios. A ellos se suman BCS Studios, DeadlyCrow Games, Niebla Games, GAMALYTIX, Bekho Team y Red Eclipse Testing, que completan la delegación nacional.
Los números respaldan la apuesta. Durante 2025, las exportaciones chilenas de desarrollo de videojuegos alcanzaron los 9,5 millones de dólares, un alza de 20,9% frente al año anterior. En 2026, el ritmo se aceleró: entre enero y julio el sector ya reportaba exportaciones superiores a 6,9 millones de dólares, un incremento de 30,3% respecto al mismo período de 2025.
Germán Vergara, agregado comercial de ProChile en Alemania, subrayó el valor estratégico del evento. «Esta es una de las ferias más relevantes para el mundo de los videojuegos», afirmó. Agregó que la instancia «ofrece a las empresas chilenas reuniones B2B, que son clave para hacer negocios y encontrar inversión para el desarrollo de sus proyectos. Estar aquí aporta diversificación a la canasta exportadora de Chile y nos da una vitrina para mostrar lo que puede hacer nuestro país a nivel internacional. Estas exportaciones de propiedad intelectual traen muchos beneficios para el país».
El sector se inscribe dentro de la economía creativa chilena, un segmento que exporta propiedad intelectual —no materias primas— y genera retorno en divisas con bajo consumo de recursos físicos.
Lectura editorial. La trayectoria de estos nueve estudios ilustra un principio que el mercado confirma con frecuencia: cuando la empresa privada encuentra un nicho de productividad real, el crecimiento no necesita decreto. Una industria que expande sus exportaciones a tasas de 20% y 30% anuales consecutivos lo hace porque construyó producto, no porque un programa estatal lo ordenó. El rol de ProChile como facilitador de acceso —reuniones B2B, pabellón, agenda comercial— es legítimo y eficiente en la medida en que abre puertas sin sustituir la iniciativa privada. El desafío para Chile es que ese modelo de exportación de propiedad intelectual escale sin quedar atrapado en burocracia tributaria o regulatoria que encarezca el talento local frente a competidores regionales. Capital busca reglas claras, y los estudios chilenos en Gamescom demuestran que, cuando las encuentran, saben competir.



