El presidente Luis Abinader inauguró la Escuela de Formación Técnico Profesional Guarocuya en Barahona, República Dominicana, un centro que transforma el antiguo Hotel Guarocuya —sobre la avenida Enriquillo, frente al mar Caribe— en un espacio de formación práctica para la industria turística.
Las instalaciones cuentan con 31 habitaciones equipadas, una suite presidencial con vista al mar, cocina industrial, lavandería, piscina panorámica, áreas de restaurante y bar, planta de tratamiento de aguas residuales y un generador de emergencia de 500 KVA. La infraestructura replica las condiciones de un hotel de alta categoría para que los egresados desarrollen competencias en entornos reales.
El Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) asumirá la dirección académica y administrativa. Los programas cubrirán hotelería, alojamiento, gastronomía, gestión de alimentos y bebidas y servicios turísticos especializados. La parte hotelera quedará bajo la administración conjunta del rector de la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (Ucateba) y el gerente general de la Corporación de Fomento de la Industria Hotelera y Desarrollo del Turismo.
Abinader sostuvo conversaciones con responsables del Fideicomiso Pedernales para que brinden asesoría al centro, con el objetivo de convertir a la región en la principal fuente de recursos humanos para los hoteles de Pedernales y el nuevo puerto turístico de Barahona. «Yo lo que quiero es que ese desarrollo sea para toda la región Enriquillo y que los mejores sueldos y las mejores posiciones las ocupen los dominicanos y dominicanas», afirmó el mandatario durante la ceremonia.
La directora de Infotep, Morla Pineda, señaló que la red nacional de la entidad suma ya 68 centros de formación técnico profesional. Describió a Guarocuya como «un espacio donde la formación y las prácticas se integran de manera armónica para preparar profesionales y competentes, comprometidos con la excelencia, la innovación y la cultura de servicio».
La lectura de Ágora Capital. El modelo es correcto en su lógica: vincular formación técnica con demanda concreta del mercado —hoteles en construcción, puerto turístico— reduce el riesgo de capital humano sin retorno. Cuando la inversión privada llega a una región, la productividad local determina qué porcentaje del flujo económico se queda en la comunidad. Un centro que simula condiciones reales de trabajo acorta la curva de aprendizaje y mejora el margen de empleabilidad de sus egresados.
El reto, como en todo proyecto de este tipo, es la sostenibilidad operativa una vez que el impulso inaugural cede. La coordinación entre Infotep, Ucateba y el Fideicomiso Pedernales es una señal de que el diseño institucional busca anclar el centro al mercado, no a la burocracia. Capital busca reglas claras —y también trabajadores listos. Si la oferta formativa responde a la velocidad de la demanda hotelera, Barahona tiene una ventana real.



